Selecciono fotos, son de un mismo peródico, osea que la subjetividad está garantizada (los contrarios a la ideologia del periódico son más feos). Fotos de personas poderosas (¿o quizá los poderosos son más feos?). A partir de estas imágenes comienzo a dibujar. Utilizo una mesa de luz porque quiero representar “fielmente” a estos señores. Es un acto abstracto y me gusta. Tengo intermitencias e indecisiones mientras dibujo, por una parte me recreo en la linea que avanza (que es una linea sin más) pero por otra, veo el resultado, esto es, los rostros y sus trajes, las expresiones, etc.
Ya no estoy tan seguro de querer realizar una copia exacta. Ahora tengo el poder como ellos, de recrearlos feos como demonios, más feos de lo que son.
El “dibujo” es inmenso. ¿no?
Decido mover un poco el lapiz para que su boca se abra más, como la de un asno, puede suceder que la identificación del retrato con su referente se pierda. Si se lograra un “desaparecer” y “aparecer” o “reaparecer” de la representación, se hablaría del dibujo-dibujo. ¿Dónde comienza y acaba la representación? ¿Aznar sigue mandando en Spain?













a mí tus dibujos-no dibujos me encantan…
reaparecer apareciendo tras haber desaparecido…