Hasta la segunda mitad del siglo XIX las ciudades eran lugares denostados (pobreza, desorden social deterioro físico, caos de calles superpobladas, basuras, desagües y cloacas). En la decada de 1850 comenzaron a promoverse las ciudades como tales con “los paquetes turísticos”. La tecnología, el progreso, las exposiciones universales… no eran suficientes para convertir a las ciudades en destinos turísticos apetecibles, pues era más visible la miseria que sus tesoros arquitectónicos o culturales.
Los paquetes turísticos desmitificaban los lugares visitados, dividiéndolos en partes manejables, cada una de las cuales tenía su significado. Para saber qué ver y qué hacer, aparecen “las guías de viaje”; dibujos y fotos que entrenaban a los visitantes. Los servicios de guías turísticos reducían las ciudades a un collage estilizado con escenas preestablecidas que ocultaban la fealdad y la mierda.
Hoy en día algo de eso permanece. Las ciudades aparecen como paisajes protegidos y excluyentes que colonizan y/o reemplazan a lo local. Esto sirve, no sólo para controlar y dirigir de una forma casi autoritaria a los visitantes, sino a todos. Algo muy importante que sucede es que estos “ambientes Disney” modifican la cultura local y la manera de consumir. La experiencia urbana es organizada, medida, jerarquizada…
Los post-turistas, hartos de la exposición al marketing temático adoptan una postura más irónica. Así, los visitantes acceden a centros históricos aún sabiendo que el índice de criminalidad es alto. Los planificadores intentan hacer que estos nuevos lugares sean atractivos también para los residentes.
Los residentes actuan ya como turistas en sus propias ciudades. La localización del ocio seduce tanto como el turismo. Residentes y visitantes buscan aquello que es único, lugares realistas con “energia creativa”, espacios aparentemente anacrónicos. Neo-bohemia?. Intelectuales, artistas, diseñadores. Es importante el estilo de vida y se demanda interacción social, vida nocturna, diversidad, autenticidad…
Edificios renovados, la mezcla de lo nuevo y lo viejo, escena musical única, etc
Texto a partir de otro texto: El turismo urbano y la geografía de la ciudad (Dennis R. Judd). Nº 87 Revista Eure. Santiago de Chile. 2003










