
Ante la posición cool de estar serio, trascendental, atormentado… hay a gente que le gusta hacer el bobo. Aquí tenemos ejemplos de estéticas tronchantes y que a la mínima (a veces con la ayuda de estimulantes solidos líquidos o polvorientos) se convierten en baile más o menos organizado.
De una revista brasileña sesentera he collageado estas estampas carnavalero-festivas. Llaman la atención las expresiones extremas de alegría que podrían derivar en trance. En estas escenas congeladas nos imaginamos como la expresión permanece durante horas, despues el bajón y ya en la cama por fín, la cara gomosa y deformada.



El baile es más interesante en lugares raros. Por ejemplo en Egipto. O en tu casa (hacer el tonto es más fácil). En una discoteca baila todo el mundo, unos copian a otros y los más chulos intentan destacar. Pero sobre todo está bién que alguien baile cuando nunca lo hace. Cantar sin que te lo pidan, puede aturdir a terceros, mientras que bailar mal es bello, pero siempre puede haber alguien que lo haga peor.













